El amor no correspondido, ese amor que puede olvidarse para dar paso a otro. O no. Porque no todos los amores son iguales. El mío es puro. Quizás sea difícil de comprender, es complicado de expresar mediante palabras, pero mis sentimientos llegan más allá de escribirlo en un blog que nadie lee.
Cuando llevas prácticamente 5 años enamorado perdidamente de una persona, y nadie, absolutamente nadie, ha logrado quitártela de la cabeza, cuando cualquier cosa que le suceda te preocupa, cuando tu sexto sentido te indica que le ha pasado algo y en efecto ella misma te confirma al rato que algo le ha sucedido, cuando tu vida sin ella es incompleta… eso es el amor puro, sin condiciones, sin sentimientos interesados, sólo la pureza del sentimiento en sí.
Este verano me devolvió la vida, tras 2 años y medio de oscuridad e invierno perenne, volví a ver la luz, de la amistad, pero sin poder evitarlo, el amor que nunca se apagó, volvió a la superficie. Y aunque con los años ha aprendido a mantenerse callado en su rinconcito, a sabiendas de que ella es inalcanzable para mí, a veces debe salir y gritar todo lo que necesita decir.
Todo esto, para decirte, que te quiero, que te amo, y que eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida. Probablemente esto nunca lo leas, o quizás si, pero seguro que en este caso, de leerlo, en ese preciso instante, seguiré amándote, esté donde esté, y con quien esté.
Los sueños fueron creados para alcanzarse. Este verano alcancé uno muy difícil, recuperar tu amistad, pero deseo uno más difícil, tu amor. Nunca lo alcanzaré, pero jamás dejaré de desearlo.
Amor puro.